Moderno Gilgameshi

Dice: Fatvera Jonuzaj haciendo clic por casualidad en un artículo extranjero, se enfrenta a una entrevista de mi actriz favorita, Julia Roberts. Entre sus líneas honestas, dice: Estoy arriesgando mi carrera debido a las arrugas en mi cara porque no hago la botox y estoy en contra de cualquier intervención. Esta confesión me golpeó como un flash [...]
Al hacer clic por casualidad en un artículo extranjero, se encuentra con mi actriz favorita Julia Roberts en una entrevista. Entre sus líneas honestas, dice: Estoy arriesgando mi carrera debido a las arrugas en mi cara porque no hago la botox y estoy en contra de cualquier intervención. Esta historia me golpeó como un rayo silencioso. En ese momento, mi mente voló, no al mundo de la película, sino a otro texto mucho más antiguo, mucho más filosófico,
Este libro antiguo, escrito unos 3.000 años antes de nuestra Era Común, es quizás la primera manifestación de las preguntas más grandes que el hombre se ha atrevido a hacer: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Podemos vivir para siempre? Gilgameshi, el poderoso rey de Uduk, aterrorizado de la muerte de su amigo Enkidu y primero enfrentado a la fragilidad de la vida, se inicia en un largo y doloroso viaje para encontrar la cura que lo haría inmortal.
Pero esta historia no es sólo un mito del pasado. Es el espejo de una obsesión que todavía nos sigue hoy: el deseo de desafiar el tiempo. El XXI hombre es un Gilgame moderno. Sólo ahora no comienza a través de legendarios desiertos y ríos, sino a través de clínicas estéticas, cirugía plástica, botox y productos que prometen permanente...
Kosovo hoy, como cualquier otro país, está lleno de clínicas quirúrgicas. El envejecimiento es visto como un fracaso, arrugas como un signo de debilidad, mientras que se enfrenta congelada por intervenciones como trofeos de la juventud artificial. Esta ya no es la mera moda, es la filosofía moderna: la inmortalidad a través de la ilusión de la sucesión física.
Julia Roberts, en un mundo donde la industria cinematográfica ha medido su belleza con su juventud, ha optado por no seguir ese camino. Como una especie de Enkidu moderno, reconoce la naturaleza del hombre, la corriente del tiempo, y sobre todo la dignidad del envejecimiento. Nos recuerda que la inmortalidad no está en piel estirada sino en presencia del alma en el coraje de vivir con nuestra verdad.
Gilgameshi, al final del viaje, no encuentra cura para la inmortalidad. Pero encontrar algo más valioso - significado. Se da cuenta de que la inmortalidad viene, no de la naturaleza desafiante, sino de vivir una vida de valor. Como él, podemos pausar un momento y preguntar: ¿Qué estamos buscando para la eternidad? ¿En la cara sin arrugas o la memoria que dejamos atrás?
Al final, quizás todo lo que queda es lo que hemos creado como palabra, como amor, como verdad. Y esta es la droga más cercana a la inmortalidad.









