Bullism a Wound of Modern Schools

Dice: El toro de Primavera Jetish-Culaku, un fenómeno que describe el comportamiento repetido y deliberado para dañar a otros, se ha convertido en una plaga de entornos educativos y sociales. Para muchos jóvenes, la escuela debe ser un lugar seguro para aprender y desarrollar relaciones saludables. Para los estudiantes, sin embargo, [...]
Dice: Primavera Jetish-Clasque
El bullismo, fenómeno que describe el comportamiento repetido y deliberado para dañar a otros, se ha convertido en una plaga de entornos educativos y sociales.
Para muchos jóvenes, la escuela debe ser un lugar seguro para aprender y desarrollar relaciones saludables. Para los estudiantes, sin embargo, a menudo se convierte en una fuente de miedo y preocupación constantes.
El bullismo no es sólo un acto impulsivo o una agresión inmediata. Está estrechamente relacionada con factores sociales, emocionales y culturales más profundos. Los niños que prosperan a menudo provienen de ambientes donde hay una falta de valor, patrones de comportamiento positivos, o donde han experimentado diversas formas de violencia o abuso.
Mientras tanto, el desarrollo de la tecnología e Internet ha traído una forma nueva y más sutil de este fenómeno: la ciberguedad, donde el acoso y la humillación se vuelven invisibles, pero con consecuencias obvias para el bienestar de la víctima.
Los efectos del lirio en general son profundos y largos. Las víctimas a menudo pueden enfrentar ansiedad, depresión y un profundo sentido del aislamiento. Pueden perder confianza y motivación para continuar sus sueños.
Los agresores, por otro lado, desarrollan comportamientos sociales no deseados que a menudo están vinculados a problemas posteriores en la vida, como el uso de sustancias o el comportamiento antisocial. Los testigos tampoco permanecen intactos; sienten la culpa y la incertidumbre acerca de su incapacidad de intervenir en tales casos.
La prevención es esencial para combatir la deshonestidad. Una mayor conciencia de la familia y las escuelas puede cambiar la trayectoria de este fenómeno. Las conversaciones abiertas con los niños sobre la bondad, la educación sobre las consecuencias y el empoderamiento de las reglas antiguerra son pasos importantes.
Además, la construcción de relaciones cálidas dentro de la familia contribuye a reducir el riesgo de ser parte de este fenómeno, ya sea como víctima o como agresor.
Los maestros y los padres desempeñan un papel clave en la creación de un clima positivo, donde los niños se sienten seguros y respetados. Una víctima de bondad debe saber que puede buscar ayuda sin temor a venganza o juicio.
Un agresor debe enfrentar las consecuencias de sus acciones, pero también ofrecer la oportunidad de aprender y cambiar.
Como psicóloga, considero una tarea importante para que la sociedad actúe con decisión contra la bondad.
Al crear entornos en los que cada niño se sienta aceptado y apreciado. Porque la lucha contra el terror es una lucha para proteger la infancia y construir un futuro mejor para la sociedad.
(Author es el fundador y director del Centro de Gestión Psicológica, Investigación y Servicio Educativo)









