La intervención de la OTAN, Hoxha: El mundo decidió no ser indiferente a la depuración étnica

El Ministro de Relaciones Exteriores de Albania, Ferit Hoxha, ha compartido un puesto en la red X bajo el 27o aniversario de los bombardeos de la OTAN contra las fuerzas serbias, recordando la importancia de este momento histórico. En su mensaje, Hoxha destacó que la operación aérea OTAN, Operación Fuerza Aliada, fue diseñada para detener la violencia y la limpieza étnica [...]
En su mensaje, Hoxha destacó que la operación aérea OTAN, Operación Fuerza Aliada, estaba diseñada para detener la violencia y la depuración étnica ejercida por el régimen de Slobodan Milosevic hacia los albaneses en Kosovo.
Subrayó que la intervención representaba un momento en el que prevalecía la dignidad humana <x0 sobre los temores obtenidosx1⁄4 y cuando el mundo decidió no ser indiferente a las atrocidades. Según él, Albania desempeñó un papel clave durante la crisis, abriendo las puertas a miles de refugiados de Kosovo y movilizando a instituciones y ciudadanos para ofrecer ayuda humanitaria.
Hoxha también destacó que hoy Kosovo es un Estado libre e independiente, que avanza constantemente en la construcción de instituciones democráticas y fortalece su papel en la región.
Hace veintisiete años, el mundo decidió no ser indiferente.
La OTAN emprendió la Operación Fuerza Aliada para poner fin a la brutal campaña de violencia y depuración étnica realizada por Slobodan Milosevic contra albaneses en Kosovo.
Fue un momento decisivo, cuando la dignidad humana prevaleció sobre el miedo, cuando la responsabilidad de proteger vidas inocentes superó la vacilación, y cuando la acción conjunta testificó que el mundo libre no estaría frente a atrocidades masivas.
En ese momento crucial de nuestra historia, Albania abrió su corazón y sus puertas sin dudarlo. Despite its economic challenges, Albania hosted refugees and displaced persons home, schools and communities. Juntos, instituciones y ciudadanos de todas partes se movilizaron junto con asociados internacionales para proporcionar vivienda, alimentos y protección en un acto extraordinario de solidaridad, que refleja no sólo una respuesta humanitaria sino también un profundo sentido de la historia común y la identidad común.
Hoy Kosovo es libre e independiente. Es un testimonio vivo de la resistencia, el sacrificio y la voluntad de su pueblo. Desde las heridas de la guerra hasta el fortalecimiento de las instituciones democráticas, Kosovo ha avanzado constantemente, consolidando a su país como actor responsable en la región y contribuyendo a la paz y la estabilidad en el sudeste de Europa.
En la actualidad, Albania es un orgulloso miembro de la OTAN, la Alianza que detuvo la muerte y la destrucción y restableció la esperanza, la dignidad y la libertad en Kosovo.
Honramos a las víctimas.
Recordamos el valor de quienes se opusieron a la opresión.
Apreciamos el papel vital de los aliados y socios que marcaron la diferencia en el momento más importante.
El camino de Kosovo continúa, con confianza y determinación, hacia la integración en la familia euroatlántica, basada en valores comunes de la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos obtenidosx0 título, escribe Hoxha.













