Dios no necesita gritar, ni necesita espectáculos espectaculares, ni tiene que conquistar los cielos con canciones

Gift Hamza Dios es espíritu, luz, energía. Quien tenga luz en su alma entiende su lenguaje. No hay necesidad de orar en árabe, que no era árabe. Dios nos dio miles de años de tiempo para hablar un idioma particular, nuestro lenguaje. Nos dio talento para construir civilizaciones, nuestra civilización, cuando nunca conocíamos a los turcos [...]
Dios es espíritu, luz, energía. Quien tenga luz en su alma entiende su lenguaje.
No hay necesidad de orar en árabe, que no era árabe. Dios nos dio miles de años de tiempo para hablar un idioma particular, nuestro lenguaje.
Nos dio talento para construir civilizaciones, nuestra civilización, cuando no teníamos conocimiento de turcos y árabes.
Dios es el guardián de la vida dentro de nosotros, frente a cada fenómeno, y sin la condición de las oraciones cortinas, después de haber hecho pecados con nuestra propia voluntad, porque él sabe lo que nos dijo en nuestros oídos.
De lo contrario, no perfeccionaremos nuestra alma. Dios no impone a ustedes las plazas públicas del Metropolitano de un estado democrático que da libertad a todas las religiones, así como a una enorme pancarta con símbolos árabes que captura al héroe nacional Gjergj Castro.
Dios no necesita gritar, ni para espectáculos espectaculares, ni conquistar los cielos con canciones.
No es el Espectador.
Si lo sientes en tu corazón, reza en su celda, en la iglesia o en el vidrio. Espera en línea sin perturbar al otro, como la mitad de tus hermanos cristianos, albanés, que no tienen menos privilegios de Dios...
Reza con tu corazón, en tu casa, o dentro de tu iglesia, tu copa, tus sinagogas, tu sénanza, tu sede de cualquier secta de fe.
Mi plaza de capital sirve como una ruta de cruce para todos los creyentes e incrédulos en este país del mundo para llegar turistas al estado secular establecido después de 1912, cuando fue desgarrado con sangre y sacrificio del Imperio Otomano.
¡Con ojos claros!
* Dios no es el espectador












