El fin de Vladimir Putin será amargo

Rusia se ha convertido en un estado terrorista: cohetes en la fosa de tráfico de Ucrania, cohetes en parques infantiles, cohetes en trenes con viajeros a bordo, en toda Ucrania. El agresor está atacando porque puede alcanzar menos y menos por medios militares. Los soldados rusos están mal equipados, borrachos, y algunos roban [...]
El agresor está atacando porque puede alcanzar menos y menos por medios militares. Los soldados rusos están mal equipados, borrachos, y algunos incluso roban lavadoras en Ucrania porque no las tienen en sus hogares.
El ejército ucraniano lucha valientemente y está reteniendo a los rusos. En tal situación, es más fácil para los rusos matar a viajeros ucranianos y niños que mantener territorios ocupados.
Putin se ha convertido en el terrorista más poderoso del mundo: asesinato, tortura, masacre a toda costa. Ese es su propósito.
Pero ya no es Angela Merkel, que la ha amado, y sigue hablando de la participación de Rusia.
Está surgiendo una nueva Europa política: al frente está el nuevo presidente finlandés, Sanna Marin, el primer ministro de Estonia, Kaya Kallas, el polaco, que está colocando el nuestro hacia Rusia con valentía y fuerza, y los británicos, que han salido de la UE y ofrecen de nuevo más asistencia militar a Ucrania que cualquier otro país europeo.
Su rebelión no ayudará a Putin: Occidente está unido.
Si aumenta más, su fin será aún más amargo. Debe entender eso.












