Mantener la calma es ART: Aquí están 5 estrategias sabias

1. Conocer a quien estás enfrentando, pero sobre todo lo que sabes, conocer a otros significa sabiduría, pero conocerte es una verdadera iluminación. Pero, ¿por qué debería saber que se debate con eficacia? Para guardar silencio, debemos trabajar para nuestra fuerza interior, nuestra seguridad, y [...]
Conocer a otros implica sabiduría, pero conocerse es una verdadera iluminación. Pero, ¿por qué debería saber que se debate con eficacia?
Para evitar perder la paz, debemos trabajar en nuestra fuerza interna, nuestra seguridad y nuestra autoestima.
Si alguien te dice que estás deshabilitado o tienes un inmenso ego, tales declaraciones no deben dañarte de ninguna manera porque te conoces bien.
Lo que no es verdad, entonces, no puede y no debe lastimarte.
Para triunfar en una discusión, es mejor conocer las debilidades de la otra persona. Sabiendo, por ejemplo, que aquellos que nos preceden tienen baja confianza en sí mismos o que transforman la incertidumbre en agresión, estaremos más relajados, más seguros en nosotros mismos.
Saber y ser capaz de conectarse a nosotros mismos y a los que tenemos ante nosotros nos da más control sobre la situación.
2. En cualquier debate, apagar las emociones negativas
Para mantener la calma durante un debate, debes aprender a controlar tus emociones negativas. La ira, el orgullo, la ira, la traición, el nerviosismo... son todas las emociones que nos protegen y nos mueven a atacar a la otra persona.
Un debate es la razón principal por la que a menudo pierdes el control, dejas de discutir lógicamente, y caen en repruebas estériles y diálogos que conducen a ninguna parte.
Para tomar las riendas de la situación, hazlo:
* Mira la situación desde afuera, tranquila.
Nada puede hacerte daño desde allí, eres bueno contigo mismo, estás abrazado por tu autoestima.
* Considere ahora qué temas puede utilizar para aclarar la situación.
3. No responda inmediatamente, tome algún tiempo
En discusiones estériles, los conversadores no se escuchan entre sí, las preguntas se superponen con las respuestas, y después de algún tiempo comentarios tóxicos, críticas no constructivas, y frases que luego podemos lamentar.
¿Cuál es el punto? Por supuesto para nada.
• Dar forma a una discusión fructífera en la que siempre podemos mantener la calma es recomendable tomar tiempo para responder. No hay prisa.
• Escucha cuidadosamente lo que dice la otra persona. Analícelo.
• Ajuste el efecto que puede tener en usted y luego piense en una respuesta.
Recuerda: Esta respuesta no debe aumentar la tensión.
Si ves que la discusión no va a ninguna parte y sólo sirve para reprobar y ser poseído por emociones negativas, detenlo.
Recuerda, hay discusiones que ni siquiera merecen ser abordadas.
4. Respira hondo
Cuando estamos en alerta, nuestro cerebro lo interpreta casi como una amenaza.
Es entonces que ocurren ciertas reacciones - vibraciones, dificultad para respirar, boca seca, dolor de estómago, etc.
Para evitar calmarse durante un debate, no hay nada mejor que respirar.
Para hacer esto, necesitará respirar profundamente y respirar fácilmente. Un cuerpo más relajado razona mejor.
5. Tren con calma interior: Prepárate para los Desafíos diarios de la vida
Nuestra vida cotidiana requiere mucho: saber debatir eficazmente, enfrentar la decepción, la crítica y las calamidades de todo tipo
Estar preparado неx0⁄4]insiderlos nos ayudará a abordar mejor los desafíos externos. Para ello, contribuimos enormemente a la práctica de las siguientes actividades:
• Practicar неx0 confianzamindfulness seleccionx1 contacto.
• Practicar algunos deportes.
• Alivio de nuestras emociones a través de la actividad artística: escritura, pintura, etc.
• Cultivar unidades internas: mejorar la autoconfianza, autoestima.
• Practicar el diálogo activo y seguro, impulsar el vocabulario, establecer estrategias de uso en cualquier diálogo y permitir más confianza, más relajada.
Poner en práctica ese simple abogado. Asegúrate de que la próxima vez que discutas con alguien, enfrentarás la situación con eficacia y competencia.










