Cuanto menos niños juegan, más probable es que tengan trastornos mentales

Hemos estado preocupados por el futuro de los niños todo el tiempo y tratamos de tomar las mejores decisiones para ellos. Sin embargo, lo que tal vez no hayamos sabido hasta ahora es que los niños tienen que proporcionar espacio para jugar y explorarse a sí mismos. Aparentemente, esto ayuda a reforzar la salud mental [...]
Hemos estado preocupados por el futuro de los niños todo el tiempo y tratamos de tomar las mejores decisiones para ellos.
Sin embargo, lo que tal vez no hayamos sabido hasta ahora es que los niños tienen que proporcionar espacio para jugar y explorarse a sí mismos.
Esto evidentemente ayuda a reforzar la salud mental de los niños.
Los niños menos juegan, más son influenciados por otros
En la vida cotidiana, los niños están constantemente expuestos al juicio de otros, y esto les impide explorar el mundo por sí mismos.
Como resultado, los niños pueden reducir el tiempo de juego para trabajar por elogio para que puedan complacer y ser recompensados.
Al jugar menos, serán influenciados más por otros, haciendo que los niños sean muy fáciles de manipular.
También se sentirán más estresados porque trabajarán más duro para complacer a otros en lugar de disfrutar de juegos.
Al jugar menos, los niños pierden su sentido del control personal
En el caso de los niños, el primer sentido del control personal ocurre a través de los juegos porque comienzan a controlar sus primeras interacciones con las cosas que les rodean.
Los niños menos juegan, menos independientes son cuando tratan de controlar sus acciones.
Si los niños no aprenden eso, tendrán una falta de control personal y luego se deprimen.
La falta de tiempo para jugar les hace tener menos control emocional
Los niños pierden y ganan durante los juegos, animándolos a empezar a aprender sobre las emociones y cómo controlarlas.
Se enfrentan a la felicidad y la infelicidad, un buen sentido de la victoria y el miedo a la pérdida, y, lo más importante, si los niños no están expuestos, terminan sin aprender a lidiar con el dolor.
Cuanto menos juegan, menos control emocional tienen.
Una falta de juego retrasa el desarrollo de los niños
Los diferentes juegos desarrollan sus tipos de personalidad únicos. Como resultado, los niños desarrollan intereses y competencias apropiadas para su personalidad y estilo de vida.
Empiezan a entender lo que les gusta y lo que no lo hacen, permitiéndoles tomar decisiones independientes, dependiendo de sus intereses.
Si los niños no juegan juegos, no podrán trabajar para su desarrollo como seres humanos.










