Pasó 31 horas en un quirófano, los médicos cambian completamente a 22 años después de intentar suicidarse.

Han pasado más de cuatro años desde el 25 de marzo de 2014, el año en que la vida de Katie Stubblefield cambió para siempre. No recuerda nada esa tarde de primavera cuando intentó suicidarse con el arma de su hermano en el baño. Katie, sólo 18 años en ese momento, fue apresurada a [...]
Han pasado más de cuatro años desde el 25 de marzo de 2014, el año en que la vida de Katie Stubblefield cambió para siempre. No recuerda nada esa tarde de primavera cuando intentó suicidarse con el arma de su hermano en el baño. Katie, sólo 18 años, fue apresurada a Cleveland Clinton en un intento desesperado de salvar su vida, aunque esto costaría su hermosa cara que había permanecido reformada como resultado del tiroteo. Pero no sólo eso, la joven también perdió su sentido de atracción y tuvo que pasar los dos años de su vida atada a máquinas que la ayudaron a alimentar y respirar. El 4 de mayo de 2017, pasó 31 horas en el quirófano de Cleveland después de interferir un trasplante facial, lo que ya le permite masticar, tragar y respirar libremente.
Ella es la 40a persona del mundo que realizó un trasplante facial y la tercera en la Clínica Cleveland, considerada una pionera en la reconstrucción facial estadounidense. Sin embargo, era un poco diferente a los casos anteriores: no sólo es ella la más joven, sino porque fue el trasplante facial más largo jamás realizado.












