Gas americano, Osman y Obadiah: Mensaje claro para el futuro estratégico de Kosovo

Hoy, cargado de empleo por los Estados Unidos, Annu Prattipati, ha pedido a Kosovo que acepte proyectos de gas americanos, destacando que se está cerrando la posibilidad de sumarse a estos proyectos y que, en el futuro, Kosovo dependerá cada vez más de sus vecinos para la actualidad.
En este sentido, Lumir Abdixhiku y Vjosa Osmani han reaccionado, de los cuales, entre otras cosas, se ha dicho que la postura estadounidense es un claro mensaje para la seguridad y el futuro estratégico de Kosovo.
En respuesta, también dice que Kosovo corre el riesgo de seguir siendo el único país de los Balcanes occidentales fuera de los corredores estratégicos del gas estadounidense y fuera de la nueva arquitectura energética y de seguridad que se está construyendo en la región.
La realidad es simple: si no elegimos a Estados Unidos, hemos elegido a nuestros enemigos. La principal alternativa a la integración en los proyectos energéticos estadounidenses sigue aumentando la dependencia de los recursos y otras influencias geopolíticas, incluidas las rusas, entre otras cosas.
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La posición actual de Estados Unidos es un claro mensaje para la seguridad y el futuro estratégico de Kosovo.
El problema del gas americano no es sólo un problema económico. No es sólo precios más bajos, seguridad energética, nuevos empleos o desarrollo industrial. Es parte de la arquitectura de seguridad que Estados Unidos está construyendo en Europa y los Balcanes Occidentales.
En el mundo actual, la seguridad energética es la seguridad nacional.
Lamentablemente, en los últimos años Kosovo ha dejado este proyecto estratégico, mientras que gasta más de 1.000 millones de euros en importaciones de electricidad. En vez de diversificación, hemos visto estancamiento. En lugar de una alianza estratégica con Estados Unidos, hemos visto perder tiempo y un razonamiento irracional.
Hoy nos enfrentamos a una realidad inquietante: Kosovo corre el riesgo de seguir siendo el único país de los Balcanes occidentales fuera de los corredores estratégicos del gas estadounidense y fuera de la nueva arquitectura energética y de seguridad que se está construyendo en la región.
Este auto - rechazo no es sólo pérdida económica. Es una pérdida estratégica. Además de menos inversión, menos desarrollo y menos empleo, esto significa aún más vulnerabilidad a la seguridad nacional de Kosovo.
La realidad es simple: si no elegimos a Estados Unidos, hemos elegido a nuestros enemigos. La principal alternativa a la integración en los proyectos energéticos estadounidenses sigue aumentando la dependencia de los recursos y otras influencias geopolíticas, incluidas las rusas. Por lo tanto, la alineación de Kosovo con Estados Unidos también debe reflejarse en nuestra política energética.
Como ya hemos dejado claro, incluso durante esta campaña, el LDK está convencido de que el interés estatal de Kosovo se basa en una asociación energética a largo plazo con los Estados Unidos, la integración en proyectos regionales de gas, la diversificación de los recursos energéticos y el fortalecimiento de la seguridad nacional. Por lo tanto, desde el comienzo del mandato, implementaremos plenamente esta política estatal al llevar gas estadounidense a Kosovo.
Porque la energía no es sólo una economía.
La energía es seguridad.
La energía es soberanía.
La energía es una alianza.
Y Kosovo debe ser parte de esta alianza, no fuera de ella.










