¿Por qué Donald Trump está golpeando a China en los negocios?

La lucha comercial de Donald Trump ahora parece estar tomando una clara ventaja y parece que su principal oponente no es otro que China. Desde la medianoche del miércoles, los aranceles estadounidenses para los productos chinos han aumentado al 12%, en respuesta a la decisión de China de imponer [...]
Desde la medianoche del miércoles, los aranceles estadounidenses para los productos chinos han aumentado al 125%, en respuesta a la decisión de China de imponer el 84% de contramasa a los productos estadounidenses.
Aunque Estados Unidos ha continuado simultáneamente con una caída de 90 días en el 10% de los aranceles para docenas de otros países, el objetivo principal sigue siendo claro; la extensión de la economía estadounidense de China y la remodelación de la globalización del comercio correspondió a x0 títulos. China representa casi el 14% de las importaciones estadounidenses, mientras que abastece el mercado con todo basado en las economías de los niños, desde el iPhone a las exportaciones, una estrategia que Trump está tratando de socavar.
Como se informó en su análisis, el plan Made in China 2025, presentado en 2015, apunta a la dominación mundial en sectores como el espacio aéreo, la construcción naval y los vehículos eléctricos.
Hoy, China produce el 60% de los coches eléctricos del mundo y el 80% de las baterías. Para Trump, este desarrollo no es sólo una cuestión económica, es una cuestión de soberanía. Su Narrativa es que Estados Unidos debe repatriar sus cadenas de producción y proteger a la industria nacional con medidas de protección.
¿Qué va a hacer Beijing?
La gran pregunta es si Beijing aceptará la invitación a las negociaciones. Y si lo haces, ¿estará dispuesta a cambiar su patrón de crecimiento básico? Las probabilidades parecen bastante pequeñas. La estrategia económica china está directamente vinculada al poder geopolítico estatal y al prestigio del Partido Comunista. La liberalización de los mercados o la reducción de las exportaciones conflictos con la ideología de la restauración internacional > > > promovido por Beijing. El presidente estadounidense, sin embargo, parece requerir no sólo cambios de China sino una estrategia permanente de protección.
Un nuevo mundo lleno de peligros
Esta confrontación no es sólo comercial, es existencial. Si China considera los aranceles, no como un instrumento de negociación, sino como una estrategia coherente de exclusión económica, podría decidir que no hay punto para negociar. En este caso, las dos economías más grandes del mundo no coexistirán simplemente en un sistema comercial mundial.
Intentarán reformarlo, cada uno por su propio bien en un mundo dividido, con bloques separados de poder y confianza. Y entonces el desmantelamiento del viejo paradigma económico será completo y el mundo puede volverse más impredecible y peligroso que nunca. /Periscope












