Calterina was also beaten in front of the family of her erring husband: Mi hijo como la sangre de esa familia miserable recuerda cada detalle

El relato de la violencia doméstica de Ibishi ha afectado a muchos. En su confesión Ibishi habla de la violencia de su marido y su hijo. La escritora y periodista Majlinda Bregas también ha reaccionado ante la ocasión. Se necesita mucha fuerza mental para hablar como Kaltrin. Ella es mi héroe. Ella escribió Bregas en Facebook. [...]
El relato de la violencia doméstica de Ibishi ha afectado a muchos.
En su confesión Ibishi habla de la violencia de su marido y su hijo.
La escritora y periodista Majlinda Bregas también ha reaccionado ante la ocasión.
Se necesita mucha fuerza mental para hablar como Kaltrin. Ella es mi héroe (10x0], escribió las costas en Facebook mientras compartió la confesión.
Fue en el post del escritor que Calterina reaccionó.
Y muchas gracias por compartir mi experiencia. Mi confesión fue confesión en la primera persona, pero en voz alta! No fue mi intención, obviamente todo fue oído, y funcionó! Tal vez es mejor que lo escucharan en una sociedad hipócrita como la nuestra donde los compañeros violentos juran ser buenos padres y aplaudidos por sus padres y familia, y cuánto más con camisetas blancas y ropa bajo la cual juraron a una institución que en realidad debería ser la primera en defender y detener el paso de la situación! Mi fuerte corrección va a aquellos oficiales uniformados que permanecieron totalmente indiferentes en la habitación siguiente de ese pobre techo donde la violencia física estaba pasando, pensando en nada de violencia, pero mi hijo Oso como la sangre de esa familia miserable este día recuerda en detalle cada momento de la violencia física severa que su madre experimentó justo en sus propios ojos y él mismo! Vale la pena mi confesión y te agradezco mucho por expresarte solidaridad conmigo! Esperemos después de eso habrá más coraje para esta herida porque la violencia y la hipocresía son crímenes contra la humanidad! esposa e hijo = humanidad!, ha comentado Ibishi en la oficina de correos.









